La magia del cine compartido

El domingo 5 de noviembre vimos la película de El niño y el mundo en el cineclub Berlín KIDS. Los niños llegaron al cineclub muy contentos. Algunos, ya “veteranos”, les mostraban a los nuevos el espacio y todos se subían al escenario, curioseaban la ficha de la película… Se respiraba un aire de fiesta y de familia.

Empezamos con un recuento: en la sesión inaugural los niños habían visto Menudos héroes, una selección de cortos, y habían votado a su preferido. ¿Cuál había ganado? ¿El del elefante? ¿El del conejito y el ciervo? ¡Un empate! A los espectadores les habían gustado por igual Ser o no ser… una naranja y 5,80 metros.

Para introducir la película, les animamos a analizar el cartel. ¿Cómo era el personaje que veían, las máquinas animales, los colores…? Poco a poco, los pequeños espectadores iban entrando en el universo animado de El Niño y el Mundo.

Las imágenes sorprendieron y les llenaron de preguntas

Apagamos las luces y la pantalla se llenó de color y sonidos de animales, El Niño jugaba en una selva llena de formas y colores. Los espectadores tenían los ojos tan abiertos como el protagonista y se reían igual que él. La sala se llenó de preguntas: “¿Dónde tiene los ojos el niño?”. “¿Qué es eso, cepillos de dientes?”. “¿El padre es un esqueleto?”. “¿Lo habrá soñado?”. “¿Hablan en alemán?”. “¡Qué bicho tan feo!”. “Hay dos lunas, ¿está en otro planeta?”. “Va a volver a ver a su padre, ¿verdad?”.

La música les hizo tararear y bailar

La música lo llenaba todo y los niños tarareaban la melodía del flautista y bailaban cuando les apetecía.

Conectaron con la parte más sensorial y de juego

Sus caras transmitían disfrute mientras veían cómo el protagonista nadaba en una piscina de algodón. “¡¡Qué morroooo!!”, gritaban algunos.

Y de repente, la cosa se puso seria

La película captó toda su atención otra vez, “¿Qué pasa?” “¿Quién es el señor malo de las espuelas?”. Se pusieron muy serios, sintiendo tal vez la injusticia de la situación. Tuvieron miedo por el perrito y el niño en medio de la tormenta, y pena cuando el niño miraba la foto de su padre. Cuando la historia llegaba al final, alguien dijo: Va a llegar al principio, vuelve a empezar”. Y así es.

Durante los 85 minutos que duró la película, los niños compartieron preguntas, emociones, sensaciones, se movieron y hasta bailaron. Disfrutaron de la magia de la experiencia de cine compartido.

Ya con las luces encendidas, los niños expresaron cómo se habían sentido, de qué iba la historia, hacían preguntas, se escuchaban entre ellos. Durante el resto de la mañana siguieron profundizando de forma intuitiva, modelando plastilina, pintando y comiendo bizcocho con sus iguales.

¡Desde aquí, les damos las gracias a todos nuestros espectadores por una sesión tan especial!

Os esperamos el domingo 19 de Noviembre para ver juntos El Techo del Mundo.

Haz reserva aquí: cinecluberlin@gmail.com

Por: Verónica Pastrana. Fotos: Izaskun Granda.

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